La superación de los mitos de la vanguardia está muy presente en toda la generación de Miguel Ortiz Berrocal, en su caso el camino de la pos-modernidad se encuentra en una vuelta a la figuración, sin perder el importante referente abstracto, planteando temas en los que advertimos una nostalgia clasicista, es la suya un posición que acepta la decadencia de la vanguardia, una postura que legitima la búsqueda de nuevos caminos de expresión.
Miguel Órtiz Berro cal:RETORNO AL CLASICISMO CONCEPTUAL ,FUSION DE ARTE Y CIENCIA , LENGUAJE UNIVERSAL


 
Durante su período de aprendizaje Berrocal tuvo un primer contacto con la arquitectura, este efímero encuentro (cursó el primer año preparatorio en al Escuela de Arquitectura) será fundamental para el planteamiento posterior de su obra escultórica, la forma de trabajo de Berrocal recuerda al proceso arquitectónico en lo metódico y los aspectos científicos (cálculos matemáticos) que el escultor despliega en cada nuevo proyecto. En 1954, Berrocal asiste a la primera exposición escultórica de Chillida (Galería Clan), un año después realiza un viaje a París en el cual queda definitivamente convencido de cual será su actividad artística. Entre las influencias que el joven Berrocal recibe debemos destacar la de su profesor el escultor Angel Ferrant (1881-1961). En 1933 la Galería Syra de Barcelona acoge "Objetos" de Angel Ferrant, entre las piezas se encuentran algunas ensambladas a partir de partes construidas; esta idea será una base sólida en la escultura de Berrocal que desarrolla hasta el límite con sus piezas desmontables.
Otro aspecto de indudable interés en la escultura de Ferrant y que tendrá una profunda proyección en la obra de Berrocal el la idea de la metamorfosis del objeto escultórico; en 1946 Ferrant construye un móvil (muñeco articulado compuesto por treinta y siete piezas), similar a las figuras articuladas del circo de Calder; con sus móviles Ferrant crea una escultura infinita, cuyas posibilidades introducen en la escultura el gusto personal, la interrelación entre espectador-manipulador y la propia escultura; esta misma proposición la hará Miguel Berrocal con sus piezas desmontables.
En 1959 aparecen las primeras obras desmontables de Berrocal. En ellas subyacen conceptos que diríamos propios de la arquitectura, un edificio, al igual que las obras de Berrocal, nos ofrece una visión externa (forma) y una disposición interna (estructura). Es este sentido de lo arquitectónico lo que hace que su escultura tenga un interesante espíritu monumental.